Procedimiento rápido, ambulatorio y prácticamente indoloro, que se realiza en consultorio y no requiere anestecia.

La aplicación de toxina botulínica es un procedimiento rápido, ambulatorio y prácticamente indoloro, que se realiza en consultorio y no requiere anestesia.

Su función es relajar temporalmente los músculos responsables de las arrugas de expresión (denervación química), evitando su contracción y suavizando líneas como las del entrecejo o la frente.

 

Es importante destacar que no es un relleno, por lo que actúa principalmente sobre arrugas dinámicas.

Características del tratamiento:

  • Duración: 10 a 15 minutos
  • Sin incapacidad
  • Resultados visibles en pocos días
  • Efecto temporal de varios meses

 

El resultado es un rostro más relajado, fresco y rejuvenecido.